Mientras desayunamos, Samuel y yo hablamos por mensajes. Por el momento él se ocupará de Gael; más le vale pues Samuel es un infiltrado de los rusos. Por motivos profesionales nunca he delatado a nadie, gracias a una cosilla llamada "secreto profesional".
- Naike-miro a Vito y sonrío. Guardo mi teléfono en mi bolsillo- ¿cómo se hacen las tortitas?-ladeo la cabeza pensativa-
- Ni idea-me encojo de hombros- yo sé hacer bizcochos-se relame-
- ¿Podrías hacer uno de calabaza?
- Claro, ahora pasaremos por el supermercado. Pero antes acábate el desayuno-nos reímos. Por el rabillo del ojo capto a uno de los turcos. Mierda-
Salimos de la cafetería y entramos en el supermercado. Al pasar por la zona de cocina, cojo un cuchillo y lo escondo en la manga de mi chaqueta. Compramos lo que necesitamos y algunos caprichos de Vito.
En el supermercado cada vez hay menos gente, joder. Un turco acaba de entrar. Nos cruzamos de pasillo, alejándonos de las cajas. Dejo a Vito tras las cámaras frigoríficas, en un diminuto recoveco entre estás y la esquina. Agarro el cuchillo y ando con tranquilidad, cómo si buscara algo en las estanterías. Me ve sola y se dirige hacia las cajas, buscando a Vito. Cuando me da la espalda me acerco rápidamente a él y le pongo el filo del cuchillo en el cuello.
- ¿Qué queréis?-entrecierra los ojos y se ríe-
- Al niño, es obvio-aprieto el arma contra su cuello. Empieza a sangrar-
- No estoy para bromas-siseo en su oído-
- Los italianos han buscado apoyo en los rusos, debido a uno de nuestros ataques hace poco. Es niño es el hijo del cabecilla, Máximo-aflojo el arma- craso error-intenta agarrar su pistola-
- El que ha patinado eres tú-le calvo el cuchillo en el hombro y le disparo en la rodilla-
Me largo de allí antes de mancharme con sangre. Pago la compra y volvemos a casa.
Cierro la puerta nada más entrar, Vito está en estado de shock. Intento tranquilizarlo pero nada. Agarro mi teléfono y llamo a Vladimir.
- ¿Qué coño has hecho?-suena inquieto y mosqueado-
- No me dijiste que lo italianos estaban en guerra con los turcos. Casi nos lían a tiros en el supermercado-me remuevo inquieta- Vito está en estado de shock y no reacciona.
- Enviaré a alguien...
- No; por culpa de estar siempre en medio ahora me vigila la pasma. No puedo jugarme el trabajo-sueno fría- no después de lo que tuve que hacer para conseguirlo.
- De acuerdo-Vladimir se remueve. Sabe que no me gusta ser investigada, tengo mucho que esconder- ¿y Yuri? Seguro que ya lo han visto en tu piso.
- Sí, saben que a veces viene a mi casa. Lo llamaré, y si puede ser vigila la manzana. Odio los tiros en las ventanas.
- ¿Son blindadas?-suena impresionado-
- Desde que lo compré, no sería la primera vez que veo tiros en mi ventana-suspiro molesta- nos vamos del tema. Ahora no podemos vernos cara a cara, pero podemos quedar en nuestro local de siempre; entraré por la azotea-maldice en ruso-
- Hecho. Luego te mando la hora-cuelga-
Vaya lodazal se ha armado. Llamo a Yuri, vendrá en media hora. Vito sigue sin reaccionar, así que lo siento en el sofá y lo cubro con una manta.
Vuelvo a estar en una encrucijada.