Yuri llega y yo le miro impotente. Vito se ha encerrado de tal manera que no reacciona a nada. Yuri se acerca y habla con él; conforme habla Vito vuelve más a la realidad.
Suspiro aliviada.
- Ella-me señala aterrorizado- atacó a un turco y compró luego. No reaccionó.
- Vito, su trabajo era impedir que te ocurriera algo malo-Yuri le mira a los ojos. Auch, duele que acabe de llamarme monstruo silenciosamente-
- Pero...ella es fiscal-ladea la cabeza sin entender-
- Un fiscal aparte de trabajar para la policía, también tiene sus propios clientes-Vito me mira buscando más información-
- Vladimir es uno de mis clientes-Vito asiente- pero eso no me hace corrupta, ya que mi expediente policial es muy extenso-mi teléfono suena- ¿quién?
- ¿¡Qué mierdas es eso de que has atacado a un turco en un supermercado?! ¡Y además por la espalda!-es Samuel-
- ¿Qué harías tú si te estuvieran siguiendo con un calibre 19mm?-suspira para calmarse-
- Y supongo que quién tiene que limpiar el reguero de mierda soy yo, ¿verdad?-mi silencio le responde. Maldice en ruso- veré que puedo hacer.
- Sí, me la suda-cuelgo-
Pero antes de poder dejar el teléfono en mi bolsillo comienza a sonar. Es Gael.
- ¿Qué?-espero a que me incrimine por lo del supermercado-
- Hemos encontrado una coincidencia en las muestras de ADN. Tenemos un sospechoso-suspira-
- ¿Quién es?-traga saliva-
- Evan Petterson-me hielo al oír el nombre- Todavía estamos verificando la muestra, te llamaré más tarde-cuelga-
¡Qué coño...! Evan está muerto. ¿Cómo ha llegado su ADN a una víctima? Me muerdo el labio con fuerza. Lo único que se me ocurre es que esté vivo o alguien ha usado su ADN para engañar a la pasma.
No. Será mejor que no saque mis propias conclusiones. El tema de Evan me desquicia, necesito hablar. Yuri ha dejado a Vito en la habitación, me acerco y agarro su dedo índice. Me mira preocupado.
- ¿Qué ocurre?-sólo hago esto cuando necesito hablar-
- Evan...-suspiro- parece estar vivo.
- ¿Estás bien?-me abraza momentáneamente. Le gusta mirarme a los ojos-
- No lo sé. Ya sabes que...-frunzo los labios-
- Shh...-me presiona el borde de la mandíbula con el pulgar- ven.
Me lleva a la cama. Me desnuda y traza todas y cada una de mis cicatrices, Siempre me ha dicho de tatuarme encima, pero no quiero. Me recuerda lo que debo evitar.
Le agarro las manos y le obligo a dejar de tocarme. Nunca me quito el sujetador y nunca le dejo besarme las cicatrices por mucho que insista.
- ¿Por qué?-le miro a los ojos- sabes que yo no voy a juzgarte-me muerdo el labio-
- ¿Estás seguro de querer ver..."esto"?-me señalo con repulsión-
- Naike-se quita la camiseta y veo la tinta que he ido aplicando para ocultar su pasado- no eres la única con un cuerpo marcado.
Me encojo de hombros derrotada. Desabrocho mi sujetador y dejo que caiga sin más. No hace falta ser adivina para saber que su cara iba a desfigurarse por la impresión. Tengo el pecho desfigurado y lleno de cortes. Tengo que llevar relleno para que no se note.
- Naike...-acaricia mi cintura y me encojo-dusha...-le miro a los ojos- no me rehuyas. Eres la más bella.
- Sertse, no me vengas con clichés-arrugo la nariz- sé que no es agradable de ver-me acaricia el pecho para mi sorpresa-
- Me gustan-me quedo estática. Siempre consigue hacerme sentir deseada con sólo una caricia-
- Yuri-cojo su mano y la coloco en mi espalda para que la palpe, justo entre mis omóplatos-Fóllame-sonríe divertido. Nunca he sido romántica-
- Será un placer.
Yuri me abraza después de que el orgasmo me hiciera marcarle las uñas en la espalda. Sólo con él puedo relajarme. Acaricia mi cuerpo con cariño y aprieto la mandíbula. Por culpa de mi padre, me siento mal con mi propio cuerpo.
- ¿Iras a ver a Vladimir?-asiento-
- Necesito varias explicaciones y tener una charla con Igor. Me debe una "explicación"-se ríe-
- Mejor que se prepare.
- Creo que no hará falta hacer mucho. Vladimir también piensa que no deberían haber actuado así-me pierdo en sus facciones duras y varoniles, coronadas por esos profundos ojos color miel-
- Mejor-sopla en mi cara y me río- que a este paso de verdad voy a parecer tu principeso-me acaricia la nuca-
- Sabes que no soy así, bueno...-me mira escéptico- sí. Lo admito, no me gusta que te toquen un pelo. Soy culpable.
- Naike-le miro a los ojos- se han llevado a Vito-aprieto la mandíbula e intento salir de la cama, pero me para- ha sido su padre. Mira-me tiende su teléfono móvil. Es cierto, además me da las gracias-
- Eso significa que puedo dormir-me relajo y hundo la cabeza en la almohada-
- Tengo que trabajar, así que...-me besa y se levanta- te veré en el local.
Cierro los ojos y me pierdo en un sueño llenos de gritos y golpes.
La ultima puerta a la derecha
viernes, 29 de mayo de 2015
domingo, 1 de febrero de 2015
Capítulo 6
Mientras desayunamos, Samuel y yo hablamos por mensajes. Por el momento él se ocupará de Gael; más le vale pues Samuel es un infiltrado de los rusos. Por motivos profesionales nunca he delatado a nadie, gracias a una cosilla llamada "secreto profesional".
- Naike-miro a Vito y sonrío. Guardo mi teléfono en mi bolsillo- ¿cómo se hacen las tortitas?-ladeo la cabeza pensativa-
- Ni idea-me encojo de hombros- yo sé hacer bizcochos-se relame-
- ¿Podrías hacer uno de calabaza?
- Claro, ahora pasaremos por el supermercado. Pero antes acábate el desayuno-nos reímos. Por el rabillo del ojo capto a uno de los turcos. Mierda-
Salimos de la cafetería y entramos en el supermercado. Al pasar por la zona de cocina, cojo un cuchillo y lo escondo en la manga de mi chaqueta. Compramos lo que necesitamos y algunos caprichos de Vito.
En el supermercado cada vez hay menos gente, joder. Un turco acaba de entrar. Nos cruzamos de pasillo, alejándonos de las cajas. Dejo a Vito tras las cámaras frigoríficas, en un diminuto recoveco entre estás y la esquina. Agarro el cuchillo y ando con tranquilidad, cómo si buscara algo en las estanterías. Me ve sola y se dirige hacia las cajas, buscando a Vito. Cuando me da la espalda me acerco rápidamente a él y le pongo el filo del cuchillo en el cuello.
- ¿Qué queréis?-entrecierra los ojos y se ríe-
- Al niño, es obvio-aprieto el arma contra su cuello. Empieza a sangrar-
- No estoy para bromas-siseo en su oído-
- Los italianos han buscado apoyo en los rusos, debido a uno de nuestros ataques hace poco. Es niño es el hijo del cabecilla, Máximo-aflojo el arma- craso error-intenta agarrar su pistola-
- El que ha patinado eres tú-le calvo el cuchillo en el hombro y le disparo en la rodilla-
Me largo de allí antes de mancharme con sangre. Pago la compra y volvemos a casa.
Cierro la puerta nada más entrar, Vito está en estado de shock. Intento tranquilizarlo pero nada. Agarro mi teléfono y llamo a Vladimir.
- ¿Qué coño has hecho?-suena inquieto y mosqueado-
- No me dijiste que lo italianos estaban en guerra con los turcos. Casi nos lían a tiros en el supermercado-me remuevo inquieta- Vito está en estado de shock y no reacciona.
- Enviaré a alguien...
- No; por culpa de estar siempre en medio ahora me vigila la pasma. No puedo jugarme el trabajo-sueno fría- no después de lo que tuve que hacer para conseguirlo.
- De acuerdo-Vladimir se remueve. Sabe que no me gusta ser investigada, tengo mucho que esconder- ¿y Yuri? Seguro que ya lo han visto en tu piso.
- Sí, saben que a veces viene a mi casa. Lo llamaré, y si puede ser vigila la manzana. Odio los tiros en las ventanas.
- ¿Son blindadas?-suena impresionado-
- Desde que lo compré, no sería la primera vez que veo tiros en mi ventana-suspiro molesta- nos vamos del tema. Ahora no podemos vernos cara a cara, pero podemos quedar en nuestro local de siempre; entraré por la azotea-maldice en ruso-
- Hecho. Luego te mando la hora-cuelga-
Vaya lodazal se ha armado. Llamo a Yuri, vendrá en media hora. Vito sigue sin reaccionar, así que lo siento en el sofá y lo cubro con una manta.
Vuelvo a estar en una encrucijada.
- Naike-miro a Vito y sonrío. Guardo mi teléfono en mi bolsillo- ¿cómo se hacen las tortitas?-ladeo la cabeza pensativa-
- Ni idea-me encojo de hombros- yo sé hacer bizcochos-se relame-
- ¿Podrías hacer uno de calabaza?
- Claro, ahora pasaremos por el supermercado. Pero antes acábate el desayuno-nos reímos. Por el rabillo del ojo capto a uno de los turcos. Mierda-
Salimos de la cafetería y entramos en el supermercado. Al pasar por la zona de cocina, cojo un cuchillo y lo escondo en la manga de mi chaqueta. Compramos lo que necesitamos y algunos caprichos de Vito.
En el supermercado cada vez hay menos gente, joder. Un turco acaba de entrar. Nos cruzamos de pasillo, alejándonos de las cajas. Dejo a Vito tras las cámaras frigoríficas, en un diminuto recoveco entre estás y la esquina. Agarro el cuchillo y ando con tranquilidad, cómo si buscara algo en las estanterías. Me ve sola y se dirige hacia las cajas, buscando a Vito. Cuando me da la espalda me acerco rápidamente a él y le pongo el filo del cuchillo en el cuello.
- ¿Qué queréis?-entrecierra los ojos y se ríe-
- Al niño, es obvio-aprieto el arma contra su cuello. Empieza a sangrar-
- No estoy para bromas-siseo en su oído-
- Los italianos han buscado apoyo en los rusos, debido a uno de nuestros ataques hace poco. Es niño es el hijo del cabecilla, Máximo-aflojo el arma- craso error-intenta agarrar su pistola-
- El que ha patinado eres tú-le calvo el cuchillo en el hombro y le disparo en la rodilla-
Me largo de allí antes de mancharme con sangre. Pago la compra y volvemos a casa.
Cierro la puerta nada más entrar, Vito está en estado de shock. Intento tranquilizarlo pero nada. Agarro mi teléfono y llamo a Vladimir.
- ¿Qué coño has hecho?-suena inquieto y mosqueado-
- No me dijiste que lo italianos estaban en guerra con los turcos. Casi nos lían a tiros en el supermercado-me remuevo inquieta- Vito está en estado de shock y no reacciona.
- Enviaré a alguien...
- No; por culpa de estar siempre en medio ahora me vigila la pasma. No puedo jugarme el trabajo-sueno fría- no después de lo que tuve que hacer para conseguirlo.
- De acuerdo-Vladimir se remueve. Sabe que no me gusta ser investigada, tengo mucho que esconder- ¿y Yuri? Seguro que ya lo han visto en tu piso.
- Sí, saben que a veces viene a mi casa. Lo llamaré, y si puede ser vigila la manzana. Odio los tiros en las ventanas.
- ¿Son blindadas?-suena impresionado-
- Desde que lo compré, no sería la primera vez que veo tiros en mi ventana-suspiro molesta- nos vamos del tema. Ahora no podemos vernos cara a cara, pero podemos quedar en nuestro local de siempre; entraré por la azotea-maldice en ruso-
- Hecho. Luego te mando la hora-cuelga-
Vaya lodazal se ha armado. Llamo a Yuri, vendrá en media hora. Vito sigue sin reaccionar, así que lo siento en el sofá y lo cubro con una manta.
Vuelvo a estar en una encrucijada.
viernes, 30 de enero de 2015
Capítulo 5
El politono del dichoso teléfono me despierta. Salgo en su busca con un ojo cerrado. Vito se ha quedado dormido en el sofá, cojo el teléfono y descuelgo.
- ¿Qué?-sueno irascible y recién levantada-
- ¿Te he despertado?-es Gael, suena divertido-
- Joder, sí-gruño mientras voy a mi habitación-
- Bien, estoy de camino a tu casa. Tenemos que hablar- me cuelga antes de que me niegue-
EL reloj marca las ocho. Miro a Vito y maldigo. Lo cojo en brazos y lo meto en su habitación. Cierro la puerta, justo antes de oír el ascensor.
Abro la puerta sin darle tiempo a Gael de tocar el timbre.
- Entra-lo arrastro dentro de un tirón-
- Veo que no tienes buen despertar-se ríe-
- Tengo visita y anoche fue complicado.
- Entiendo-mira mi habitación y niego-
- Es un niño de diez años-lo llevo al salón-
- ¿Tu hermanos?-frunzo los labios-
- No te importa-nos sentamos- ¿qué tenemos que hablar?-alzo una ceja molesta-
- La noche en el bar. En la pelea te movías como si llevarás peleando mucho tiempo y que yo sepa nunca te has apuntado a clases de lucha o defensa personal-frunce las cejas- y has estado varias veces en la cárcel y en hospital a la vez que algunos mafiosos conocidos-me froto los ojos cansada- ¿quién eres?-le miro seria-
- Una fiscal muy buena en su trabajo-le escruto la cara-
- No creo que seas solo eso. Creo que estás conchabada con la mafia-aprieta la mandíbula-
- ¡Já!-le miro con asco- y qué más.
- ¿Entonces porqué Yuri "dos manos" estaba contigo ayer?-alza la ceja-
- Me acuesto con él; ¿crees que le pregunto si trabaja para la mafia? Por cierto, ¿y ese mote?
- Es muy bueno lanzando cuchillos-se encoge de hombros-
- Ajá-me levanto- si ya has dejado de sospechar de mí, largo. Quiero seguir durmiendo-le miro con desdén. Se levanta y antes de salir de la casa se da la vuelta-
- Ten cuidado, no quisiera ver que de verdad estás pringada por esa gente-cierra de un portazo-
- Naike-Vito se asoma a través de la puerta de su habitación- ¿era policía?
- Sí, pero tranquilo. Todo está arreglado-paro la grabadora del teléfono y se lo envió a Samuel-
- ¿Has desayunado ya?-Vito sale de la habitación y va a la cocina-
- No. ¿Quieres que desayunemos fuera?-sonríe y asiente- Hecho entonces.
- ¿Qué?-sueno irascible y recién levantada-
- ¿Te he despertado?-es Gael, suena divertido-
- Joder, sí-gruño mientras voy a mi habitación-
- Bien, estoy de camino a tu casa. Tenemos que hablar- me cuelga antes de que me niegue-
EL reloj marca las ocho. Miro a Vito y maldigo. Lo cojo en brazos y lo meto en su habitación. Cierro la puerta, justo antes de oír el ascensor.
Abro la puerta sin darle tiempo a Gael de tocar el timbre.
- Entra-lo arrastro dentro de un tirón-
- Veo que no tienes buen despertar-se ríe-
- Tengo visita y anoche fue complicado.
- Entiendo-mira mi habitación y niego-
- Es un niño de diez años-lo llevo al salón-
- ¿Tu hermanos?-frunzo los labios-
- No te importa-nos sentamos- ¿qué tenemos que hablar?-alzo una ceja molesta-
- La noche en el bar. En la pelea te movías como si llevarás peleando mucho tiempo y que yo sepa nunca te has apuntado a clases de lucha o defensa personal-frunce las cejas- y has estado varias veces en la cárcel y en hospital a la vez que algunos mafiosos conocidos-me froto los ojos cansada- ¿quién eres?-le miro seria-
- Una fiscal muy buena en su trabajo-le escruto la cara-
- No creo que seas solo eso. Creo que estás conchabada con la mafia-aprieta la mandíbula-
- ¡Já!-le miro con asco- y qué más.
- ¿Entonces porqué Yuri "dos manos" estaba contigo ayer?-alza la ceja-
- Me acuesto con él; ¿crees que le pregunto si trabaja para la mafia? Por cierto, ¿y ese mote?
- Es muy bueno lanzando cuchillos-se encoge de hombros-
- Ajá-me levanto- si ya has dejado de sospechar de mí, largo. Quiero seguir durmiendo-le miro con desdén. Se levanta y antes de salir de la casa se da la vuelta-
- Ten cuidado, no quisiera ver que de verdad estás pringada por esa gente-cierra de un portazo-
- Naike-Vito se asoma a través de la puerta de su habitación- ¿era policía?
- Sí, pero tranquilo. Todo está arreglado-paro la grabadora del teléfono y se lo envió a Samuel-
- ¿Has desayunado ya?-Vito sale de la habitación y va a la cocina-
- No. ¿Quieres que desayunemos fuera?-sonríe y asiente- Hecho entonces.
miércoles, 28 de enero de 2015
Capítulo 4
El griterío del bar me aísla de todo. Soy la única mujer que no va arreglada ni medio desnuda. Golpeo el saco dejándome llevar por el cabreo que llevo encima. No se debe hacer, pero me da igual. Estoy harta. Suspiro para regular mi respiración y me quito los guantes de boxeo.
Cojo mi teléfono y veo varios mensajes. Vladimir necesita que defienda a uno de los suyos. Frunzo los labios y voy a las duchas.
Voy a mi apartamento y me visto de negro riguroso. Cojo mi móvil y espero a que me llame. Al cabo de diez minutos me llama.
- Naike-su voz melosa y fría siempre me hace tensarme. Me recuerda a la voz de mi padre-
- Vladimir-me pongo en pie dispuesta a irme-
- No hace falta que salgas, tu trabajo te espera en la puerta-me cruzo de brazos. Maldigo todo lo que se me pasa por la cabeza-
- Sólo tengo dos cosas que decir-suspira. Siempre es así- alguien ha "disciplinado" a Yuri, cuando sepa quién ha sido tendrás que pagar el hospital y odio que no me dejes elegir el trabajo-se ríe-
- Tienes huevos para hablarme así. Recuerda qué posición ocupo.
- Lo hago; recuerda quién soy. Evitaremos problemas. Por cierto Richael Bolton de los turcos está en la trena, de nada-cuelgo-
Me paro frente a la puerta y abro. Me encuentro con un niño de unos diez años. Suspiro decepcionada y lo hago pasar.
- ¿Te llamas...?-arqueo una ceja. Es alto y espigado. anda sin hacer ruido y mira todo con atención-
- Soy Vitorio Petrolla-maldigo a Vladimir; este niño es el hijo de los italianos- estaba de vacaciones con Vladimir-pronuncia el nombre de forma curiosa- pero hubo revuelo y me dejó en tu puerta.
- Bien-cierro la puerta y cojo la bolsa que lleva con él- ¿algo que deba saber?-me sonríe divertido-
- Llámame Vito y...-señala la bolsa- no quiero que leas mis libros-abro la bolsa y miro los títulos- ¡hey!
- Si quieres ser policía para luego pringarte por tu "familia"...-me encojo de hombros-
- Quiero ser policía para meter entre rejas a los que atacan sin razón-me río-
- Ya crecerás-niego con la cabeza-
- ¿Cómo te llamas?-le miro seria-
- No debes saberlo, pero puedes llamarme Naike-asiente- no tengo habitación de invitados pero mi despacho está completamente vacío. Puedo conseguir un colchón en media hora y algunas cosas más, depende de cuando vayas a terminar tus vacaciones.
- Una semana-asiento-
-Con el colchón basta-cojo mi cartera y las llaves- vamos, Vito.
- ¿Ya vamos a por el colchón?-sonrío-
- Si quieres dormir en mi cama...
Se calla, completamente rojo. Cogemos el autobús y vamos a una tienda dónde el dependiente trabaja bien.
Cuarenta minutos después la cama está colocada y Vito ordenar sus cosas. Yo recojo un poco todo el desastre de mis papeles; el suelo de la habitación está plagado de ellos.
- Naike-se asome por el marco de la puerta-vaya desastre.
- ¿Quieres cenar?-asiente sonriente- dame cinco minutos. Salgo de la habitación y voy a la cocina. Vito busca la televisión- No tengo caja tonta en mi casa-me pongo un delantal-
- ¿Por qué?-saco una sartén, huevos, cebolla y patatas-
- La rompí al lanzarle el control remoto-me encojo de hombros; pelo y troceo las patatas y la cebolla- ¿alguna petición?
- Mmm...-se acerca al frigorífico y saca atún-añádele a la mía.
- Vale. Bueno Vito, ¿tienes colegio o algo de eso?-niega con la cabeza-
- En Italia ahora estoy de vacaciones. ¿Trabajas en casa?
- Algo así-sonrío. Hacía tiempo que no tenía compañía- los días que estés aquí, intentaré llevarte al cine y por supuesto a la feria-frío las tortillas- que aproveche.
Cenamos con tranquilidad. Me cuenta que su madre Carla, prepara unos tortellini de muerte.
A medianoche Vladimir me vuelve a llamar.
- ¿Qué tal llevas lo del chico?
- Bien-se despereza y oigo como le crujen las articulaciones-
- Sé quién se ensañó con Yuri; fue Igor, pero como yo no estaba Misha lo solucionó. Aunque no estoy de acuerdo a cómo actuó-suspira cansado-
- ¿Un día duro?-se ríe-
- Bastante. Naike llevo mucho tiempo sin verte-me río. La última vez que lo vi acabamos los dos en el hospital- esta vez para hablar sin problemas.
- Claro, cuando digas.
- Mmm...-remueve unas hojas- dentro de unos días estoy libre... Cuando tengo un hueco te mando un mensaje, por cierto tráete la tatuadora. Haca tiempo que no veo tu excelente trabajo.
- Sí, sí-bostezo- ya hablamos.
- ¿Eres amiga de Vladimir?-Vito me mira intrigado-
- No exactamente, más bien somos viejos conocidos.veo que tiene un libro de trama policial en sus manos- ¿vas a leer?-asiente-
- Estoy de vacaciones-se repanchiga en el sofá-
- Niños...-voy a mi habitación y me cambio. Me pongo unos pantalones cortos y una camisa que Yuri dio por perdida- Vito-salgo al salón- yo me levanto muy temprano, ¿quieres que te despierte a alguna hora?
- Con que sea antes de las once me vale- no despega la mirada del libro-
- Oigas el teléfono las veces que sea no lo cojas; ese número es para mi trabajo.
- ¿Entonces te despierto?-lo veo dudar-
- Nah. No soy poli, por lo que ya me volverán a llamar-asiente conforme y yo vuelvo a mi habitación-
Vaya semanita me espera.
Capítulo 3
Abro la puerta de mi apartamento mosqueada. Yuri me sigue sin abrir el pico. Le hago sentarse en una de las sillas de la cocina.
- Naike, lo que te tengo que contar...-le corto con una mirada furiosa-
- Puede esperar-suspira nervioso- ¿quién ha sido?-le palpo el ojo y la ceja con cuidado y sin prisas-
- Igor-le miro a los ojos- fue justificado; le dieron su aprobación.
- Ese mamón...-aprieto los puños. Juro que mataré a esa gran bola de mierda- ¿y qué pasó?
- Se hizo el gracioso, le respondí con ironía y... todo se precipitó-voy al frigorífico a por hielo-gracias-sonríe y se lo acomoda en el ojo-
- La próxima vez nos echaremos unas risas él y yo-frunzo los labios. Se ríe resignado-
- Lo que te iba a contar es que he oído que un nuevo serial ha aparecido en la ciudad-entrecierro los ojos- ¿lo sabías?
- Algo así, recuerda que Samuel es poli-asiente-
- Le va el alcohol y va tatuado de pies a cabeza. Está con los rusos-esa última frase me hace mirarle seria- Vladimir quiere reclutarle-aprieto la mandíbula-
- Cuando decida qué hacer, avísame. Tendré que recordarle algo importante.
- Hey-me agarra el carrillo-recuerda que la última vez que le "recordaste algo importante" acabaste en el hospital-suspiro-
- De eso hace ya cinco años. No se repetirá-alza una ceja escéptico y me levanto- ¿qué quieres que te tatúe?
- Una cruz-me tenso nada más oírlo-
- ¿Sabes lo que vas a hacer?-le miro vacía-
- Tranquilízate, es una cruz básica-me muerdo el labio con fuerza, es la señal de castigo o pecado en el mundillo de la mafia-
- ¿Puedo saber por qué?-mi voz se vuelve un susurro. No quiero ser metomentodo pero estamos hablando de Yuri; no quiero marcarlo sin motivo-
- ¿Por qué?-sonríe y veo como fija su vista en mi cuello- por la primera vez que te encontré-le miro con tristeza. Me pegó una paliza bajo coacción; yo iba con un saco en la cabeza así que no me vio. Al día siguiente de eso me encontró tirada en la parte trasera del local sin poder moverme. Me reconoció por la marca de triángulo que me hizo en el brazo-
- No fue para tanto, yo me lo busqué-los pequeños puntos de mi cuello son del collar de púas que usaron para que no me moviera-
- De todos modos quiero hacérmela-asiento-justo por debajo del cuello de la camisa, en la nuca.
Me pongo manos a la obra. Mientras la aguja marca su piel de por vida recuerdo cuando me rapé y fui a tatuarme. No se ve, pero ese es el propósito. Sigo sin estar muy orgullosa de mi gran pecado.
Termino y le pongo una compresa para que no se le infecte. Me agarra la nuca y pasa sus dedos por mi pelo hasta encontrar "mi cruz". Le miro seria y el sonríe.
- Siempre te miro con detenimiento, pero me gusta ser el único que la ha visto-le toco la ceja magullada-auch.
- Yo también te miro con detenimiento, por eso la próxima vez que me mientas te perforo el pene-le cojo la mano y veo el lugar donde lo drogaron-como vuelvan a "disciplinarte"-hago comillas con los dedos-más de uno irá a la morgue.
- No nos gusta la posesividad-me besa y su lengua baila con la mía-
- No, es un asco-hablo contra sus labios-
- Veo que tu caso es jodido-mira mi mano- ¿ansiedad?
- Recuerdos-me desperezo- está tarde iré a entrenar. Veremos que tal-sonrío-
- Esta tarde tengo un pedido. Luego te llamaré-nos volvemos a besar y se larga-
Golpeo con fuerza la pared. Relajo la mano y me coloco el hielo; se están buscando problemas y los van a encontrar. Me calzo mis nuevas zapatillas, me cambio de ropa y cojo las llaves.
Hoy hay luchas clandestinas en el bar, no puedo perdérmelas.
- Naike, lo que te tengo que contar...-le corto con una mirada furiosa-
- Puede esperar-suspira nervioso- ¿quién ha sido?-le palpo el ojo y la ceja con cuidado y sin prisas-
- Igor-le miro a los ojos- fue justificado; le dieron su aprobación.
- Ese mamón...-aprieto los puños. Juro que mataré a esa gran bola de mierda- ¿y qué pasó?
- Se hizo el gracioso, le respondí con ironía y... todo se precipitó-voy al frigorífico a por hielo-gracias-sonríe y se lo acomoda en el ojo-
- La próxima vez nos echaremos unas risas él y yo-frunzo los labios. Se ríe resignado-
- Lo que te iba a contar es que he oído que un nuevo serial ha aparecido en la ciudad-entrecierro los ojos- ¿lo sabías?
- Algo así, recuerda que Samuel es poli-asiente-
- Le va el alcohol y va tatuado de pies a cabeza. Está con los rusos-esa última frase me hace mirarle seria- Vladimir quiere reclutarle-aprieto la mandíbula-
- Cuando decida qué hacer, avísame. Tendré que recordarle algo importante.
- Hey-me agarra el carrillo-recuerda que la última vez que le "recordaste algo importante" acabaste en el hospital-suspiro-
- De eso hace ya cinco años. No se repetirá-alza una ceja escéptico y me levanto- ¿qué quieres que te tatúe?
- Una cruz-me tenso nada más oírlo-
- ¿Sabes lo que vas a hacer?-le miro vacía-
- Tranquilízate, es una cruz básica-me muerdo el labio con fuerza, es la señal de castigo o pecado en el mundillo de la mafia-
- ¿Puedo saber por qué?-mi voz se vuelve un susurro. No quiero ser metomentodo pero estamos hablando de Yuri; no quiero marcarlo sin motivo-
- ¿Por qué?-sonríe y veo como fija su vista en mi cuello- por la primera vez que te encontré-le miro con tristeza. Me pegó una paliza bajo coacción; yo iba con un saco en la cabeza así que no me vio. Al día siguiente de eso me encontró tirada en la parte trasera del local sin poder moverme. Me reconoció por la marca de triángulo que me hizo en el brazo-
- No fue para tanto, yo me lo busqué-los pequeños puntos de mi cuello son del collar de púas que usaron para que no me moviera-
- De todos modos quiero hacérmela-asiento-justo por debajo del cuello de la camisa, en la nuca.
Me pongo manos a la obra. Mientras la aguja marca su piel de por vida recuerdo cuando me rapé y fui a tatuarme. No se ve, pero ese es el propósito. Sigo sin estar muy orgullosa de mi gran pecado.
Termino y le pongo una compresa para que no se le infecte. Me agarra la nuca y pasa sus dedos por mi pelo hasta encontrar "mi cruz". Le miro seria y el sonríe.
- Siempre te miro con detenimiento, pero me gusta ser el único que la ha visto-le toco la ceja magullada-auch.
- Yo también te miro con detenimiento, por eso la próxima vez que me mientas te perforo el pene-le cojo la mano y veo el lugar donde lo drogaron-como vuelvan a "disciplinarte"-hago comillas con los dedos-más de uno irá a la morgue.
- No nos gusta la posesividad-me besa y su lengua baila con la mía-
- No, es un asco-hablo contra sus labios-
- Veo que tu caso es jodido-mira mi mano- ¿ansiedad?
- Recuerdos-me desperezo- está tarde iré a entrenar. Veremos que tal-sonrío-
- Esta tarde tengo un pedido. Luego te llamaré-nos volvemos a besar y se larga-
Golpeo con fuerza la pared. Relajo la mano y me coloco el hielo; se están buscando problemas y los van a encontrar. Me calzo mis nuevas zapatillas, me cambio de ropa y cojo las llaves.
Hoy hay luchas clandestinas en el bar, no puedo perdérmelas.
martes, 20 de enero de 2015
Capítulo 2
Nada más levantarme, me meto en la ducha. Miro mi cuerpo en el espejo antes de entrar en la ducha. Las cicatrices no se notan apena, pero son recordatorios de la vida que dejé atrás.
Al salir de la ducha me encuentro con Yuri desnudo y adormilado. Sonrío al verlo y le pellizco el culo.
- Buenos días principeso-sonríe y me pellizca el carrillo-
- ¿Qué tal lo llevas?-suspiro y le miro ceñuda-
- Mal. Tengo resaca-se ríe-
- Ya decía yo, Ayer me hiciste bailar en el salón-nos reímos. Bosteza y pongo los ojos en blanco divertida-
- Enseguida está el desayuno-se viste sin prisa-
Voy a la cocina y enchufo la tetera eléctrica. Yuri y yo no somos pareja, pero con él me puedo relajar. Él es parte de una célula de la mafia rusa. ¿Me importa? Un carajo. Son más limpios que Rita, la señora de la limpieza; consigue hacer que parezca que no hay ventanas. Pero en el fondo no quiero que se vea involucrado en problemas.
No soy corrupta pero hay veces en las que para ganarme el pan debo ponerme de parte del bando criminal.
Abro el frigorífico y parto dos trozos del bizcocho que me dio Svetlana, la mujer del mejor amigo de Yuri, Víctor. Preparo el té y lo veo todo trajeado.
No tenemos nada pactado explícitamente pero la posesividad era algo que no nos gustaba. El amor no siempre aparecía en mi cama, pues en muchas ocasiones salimos por ahí a divertirnos. Somos mucho más que amigos con derecho aunque no llegamos a ser una pareja.
Tarta. Eso es lo que pienso cuando me siento, estoy hambrienta.
Nos marchamos y cada uno coge un camino diferente. Voy a ver a Samuel. Son las nueve en punto. El olor a tabaco me disgusta, pero me ayuda a saber que Samuel está molesto.
- Buenos días-Samuel se gira y apaga el cigarro- ¿ocurre algo?
- Primera víctima-tenso la mandíbula- Gael te espera junto con el forense. Las cajas las llevaré a tu piso-asiento-
- Voy para allá-salgo de su despacho. Primera víctima, veamos que nos puedes decir del pequeño Tim-
La oficina del forense siempre huele a sangre y antisépticos; pero el olor de la colonia de Gael sobresale por encima. Nos ponemos un pegote de pasta verde, que según el forense ayuda con el olor, bajo a nariz y entramos.
La víctima rondará la edad de Evan cuando murió. Es una chica de diecinueve años, con la piel tatuada y la cara perforada.
- La víctima se llamaba Amanda Clark. Metro setenta, 68 kilos. Hacía una carrera de diseño gráfico-el forense nos pasa copias del informe-
- ¿Peleó contra el asesino?-pregunta Gael. El forense asiente-
- Tiene hematomas y cortes por todas partes; pese a todo consiguió esto-nos muestra un pedazo de oreja-
- La ató para golpearla. Después la desató-el forense asiente- y por último la asesinó-lee Gael-
- Con un corte en el cuello, hecho con un cúter-me acerco al cuerpo para comprobar la información que nos va dando el forense-
- Tengo una duda-me miran ambos- ¿para qué dejarle la oportunidad de defenderse? Creo que eso-señalo el trozo de oreja- se lo hizo antes de que el asesino decidiera matarla. Por cómo la ha dejado tiene un gran temperamento...-me callo. Se han quedado pensando en mis palabras-Cuando tengas algo más, avísame.
- Naike-miro a Gael- te acerco a tu casa-suspiro-
- No quiero...-todo seguirá hecho un asco. Rita hoy tiene el día libre- si te necesito te llamaré.
Llego a casa y cierro la puerta. Miro las cajas y me desperezo.Veamos qué esconde Adrian y qué descubrimos sobre Thomas. Después de todo, recuerdo que tenían el mismo temperamento.
Tras casi una semana, salgo de mi apartamento. Tengo la cabeza llena de recuerdos e ideas homicidas. Tengo las uñas carcomidas hasta los cimiento y moratones por los ataques de ansiedad que he sobrellevado golpeando un saco de boxeo.
Mi teléfono suena y lo miro asqueada, pero para mi sorpresa es Yuri.
- Hola-oigo como se cruje el cuello metódicamente-
- Hola-su voz suena cansada y algo ronca- necesito contarte una novedad y quiero otro tatuaje-me río-
- Ven a mi casa, dentro de una hora-oigo como bendice en ruso y le cuelgo-
Voy a comprar tinta para mi tatuadora. ¿Cómo sé tatuar? No me pague la carrera a polvos; busqué un trabajo honrado. Sin contar que en ese mundillo conocí a muchos de mis futuros clientes. El mundo es un pañuelo.
Me compro un par de zapatillas rebajadas y planeo la sesión de entrenamiento de esta tarde. Otra llamada. Gael.
- ¿Qué tal lo llevas?-suspiro- ya veo.
- ¿Ha ocurrido algo?-está en la oficina. Se oye el timbre de los teléfonos y las impresoras trabajar a todo trapo-
- El forense ha encontrado información interesante. El que le atacó tiene que llevar gran parte del cuerpo tatuada. Encontró unos trozos de piel bajo las uñas con rastros de tinta.
- Gracias; eso reduce la búsqueda-cuelgo sin ceremonia alguna-
Nada más llegar a mi portal veo a Yuri. Tiene una ceja rota y un ojo morado. Alzo una ceja interrogativamente y el sonríe encogiéndose de hombros. Niego con la cabeza resignada. Eso merece un castigo.
Lo arrastro dentro del portal.
- Prepárate, sertse -me mira asustado. Yo sonrío divertida-
Al salir de la ducha me encuentro con Yuri desnudo y adormilado. Sonrío al verlo y le pellizco el culo.
- Buenos días principeso-sonríe y me pellizca el carrillo-
- ¿Qué tal lo llevas?-suspiro y le miro ceñuda-
- Mal. Tengo resaca-se ríe-
- Ya decía yo, Ayer me hiciste bailar en el salón-nos reímos. Bosteza y pongo los ojos en blanco divertida-
- Enseguida está el desayuno-se viste sin prisa-
Voy a la cocina y enchufo la tetera eléctrica. Yuri y yo no somos pareja, pero con él me puedo relajar. Él es parte de una célula de la mafia rusa. ¿Me importa? Un carajo. Son más limpios que Rita, la señora de la limpieza; consigue hacer que parezca que no hay ventanas. Pero en el fondo no quiero que se vea involucrado en problemas.
No soy corrupta pero hay veces en las que para ganarme el pan debo ponerme de parte del bando criminal.
Abro el frigorífico y parto dos trozos del bizcocho que me dio Svetlana, la mujer del mejor amigo de Yuri, Víctor. Preparo el té y lo veo todo trajeado.
No tenemos nada pactado explícitamente pero la posesividad era algo que no nos gustaba. El amor no siempre aparecía en mi cama, pues en muchas ocasiones salimos por ahí a divertirnos. Somos mucho más que amigos con derecho aunque no llegamos a ser una pareja.
Tarta. Eso es lo que pienso cuando me siento, estoy hambrienta.
Nos marchamos y cada uno coge un camino diferente. Voy a ver a Samuel. Son las nueve en punto. El olor a tabaco me disgusta, pero me ayuda a saber que Samuel está molesto.
- Buenos días-Samuel se gira y apaga el cigarro- ¿ocurre algo?
- Primera víctima-tenso la mandíbula- Gael te espera junto con el forense. Las cajas las llevaré a tu piso-asiento-
- Voy para allá-salgo de su despacho. Primera víctima, veamos que nos puedes decir del pequeño Tim-
La oficina del forense siempre huele a sangre y antisépticos; pero el olor de la colonia de Gael sobresale por encima. Nos ponemos un pegote de pasta verde, que según el forense ayuda con el olor, bajo a nariz y entramos.
La víctima rondará la edad de Evan cuando murió. Es una chica de diecinueve años, con la piel tatuada y la cara perforada.
- La víctima se llamaba Amanda Clark. Metro setenta, 68 kilos. Hacía una carrera de diseño gráfico-el forense nos pasa copias del informe-
- ¿Peleó contra el asesino?-pregunta Gael. El forense asiente-
- Tiene hematomas y cortes por todas partes; pese a todo consiguió esto-nos muestra un pedazo de oreja-
- La ató para golpearla. Después la desató-el forense asiente- y por último la asesinó-lee Gael-
- Con un corte en el cuello, hecho con un cúter-me acerco al cuerpo para comprobar la información que nos va dando el forense-
- Tengo una duda-me miran ambos- ¿para qué dejarle la oportunidad de defenderse? Creo que eso-señalo el trozo de oreja- se lo hizo antes de que el asesino decidiera matarla. Por cómo la ha dejado tiene un gran temperamento...-me callo. Se han quedado pensando en mis palabras-Cuando tengas algo más, avísame.
- Naike-miro a Gael- te acerco a tu casa-suspiro-
- No quiero...-todo seguirá hecho un asco. Rita hoy tiene el día libre- si te necesito te llamaré.
Llego a casa y cierro la puerta. Miro las cajas y me desperezo.Veamos qué esconde Adrian y qué descubrimos sobre Thomas. Después de todo, recuerdo que tenían el mismo temperamento.
Tras casi una semana, salgo de mi apartamento. Tengo la cabeza llena de recuerdos e ideas homicidas. Tengo las uñas carcomidas hasta los cimiento y moratones por los ataques de ansiedad que he sobrellevado golpeando un saco de boxeo.
Mi teléfono suena y lo miro asqueada, pero para mi sorpresa es Yuri.
- Hola-oigo como se cruje el cuello metódicamente-
- Hola-su voz suena cansada y algo ronca- necesito contarte una novedad y quiero otro tatuaje-me río-
- Ven a mi casa, dentro de una hora-oigo como bendice en ruso y le cuelgo-
Voy a comprar tinta para mi tatuadora. ¿Cómo sé tatuar? No me pague la carrera a polvos; busqué un trabajo honrado. Sin contar que en ese mundillo conocí a muchos de mis futuros clientes. El mundo es un pañuelo.
Me compro un par de zapatillas rebajadas y planeo la sesión de entrenamiento de esta tarde. Otra llamada. Gael.
- ¿Qué tal lo llevas?-suspiro- ya veo.
- ¿Ha ocurrido algo?-está en la oficina. Se oye el timbre de los teléfonos y las impresoras trabajar a todo trapo-
- El forense ha encontrado información interesante. El que le atacó tiene que llevar gran parte del cuerpo tatuada. Encontró unos trozos de piel bajo las uñas con rastros de tinta.
- Gracias; eso reduce la búsqueda-cuelgo sin ceremonia alguna-
Nada más llegar a mi portal veo a Yuri. Tiene una ceja rota y un ojo morado. Alzo una ceja interrogativamente y el sonríe encogiéndose de hombros. Niego con la cabeza resignada. Eso merece un castigo.
Lo arrastro dentro del portal.
- Prepárate, sertse -me mira asustado. Yo sonrío divertida-
domingo, 18 de enero de 2015
Capítulo 1
Miro mi teléfono distraída, mientras espero el autobús. Yo soy fiscal, no detective; ¿por qué ponerme en este proyecto?
- Naike-vuelvo a la realidad. Veo justo frente a mí un tío que rondará mi edad, estudiándome con la mirada- ¿tú eres la fiscal?-el deje en su voz me hace mirarle con desdén-
- Si quieres algo, tengo cosas que hacer. Así que sé rápido-miro de nuevo mi teléfono. Quedan cinco minutos para que llegue el autobús-
- Soy el encargado del caso de Graih.
- Ajá-suspiro- no sigo órdenes.
- Eso me han dicho-frunce el ceño- soy Gael Haton. Te ayudaré con lo relacionado al caso-le agarro del abrigo y lo coloco a mi lado- ¿qué crees que haces?
- Si vas a ayudarme, será mejor que empecemos. Acabo de recibir permiso para acceder a todo lo referido a la vida de Adrian-subimos al autobús-
- ¿Y en qué te tengo que ayudar?
- Recuerda, soy fiscal. No tengo el instinto que tenéis los polis-sonrío- por cierto, muy buen trabajo con Sue James. Esa bruja se desvanecía.
- ¿Estuviste en el proceso?-me mira extrañado-
- Claro; dirigía la acusación.
Al llegar a los archivos, todos reconocen a Gael y le saludan. Yo mientras reúno las cuatro cajas con la información relacionada a Adrian.
Fotos, cadáveres, autopsias, procesos legales, patas de conducta, informes... Necesitaré más de un semana para leerme toda esta montaña de papeles.
- Naike-saco la cabeza por encima de los papeles- me acaban de decir que Dorian Smith viene hacia aquí-Gael huele a un café suave, como si fuera un olor a medio desaparecer-
- Dorian...-me suena- ¿Dorian Smith?-Gael asiente- ¡Ah! Ya me acuerdo. Ese capullo pretencioso es bueno, pero le pierde el dinero-Gael se sienta- en principio tengo que leerme todo esto; estaré una semana en casa casi todo el día. A partir de ahí empezaré a darte mi opinión-asiente-
- No eres lo que se dice simpática, ¿verdad?-me río-
- Nunca me ha hecho falta.
- ¡Naike!-pongo los ojos en blanco y me giro. Dorian- Cuánto tiempo.
- Podría haber sido más-sonrío-
- Veo que tienes trabajo. Pero con tu bufete seguro que se hace sencillo-sonríe-
- Llevo dos años sin pisar un bufete. ¿Y tú eres Dorian Smith?-Gael sonríe divertido- por cierto, le colgué diez años a Nicky; le di tu teléfono. Te necesitará.
- Tan directa como siempre-me toca el hombro. Huele a perfume barato y lo que diría, ginebra- lástima que ya no estemos en la misma zona-sonríe-
- No sé tú, pero yo ahora disfruto más sin rivalidades molestas. Le gustas demasiado a la cámara.
- Siempre me gustó llamar la atención-se aleja con una sonrisa divertida-
- ¿Eres así con todo el mundo?-miro a Gael y suspiro-
- Todo el mundo es así conmigo.
Mi teléfono suena y miro la pantalla. Samuel.
- ¿Sí?-trajín de papeles,movimientos nerviosos de los dedos sobre el teléfono. Una pausa- ¿Ocurre algo?-se aclara la garganta-
- Adrian quiere verte. Es su condición para ayudarnos a capturar a su hijo. ¿Qué dices?-trago saliva. Noto la atenta mirada de Gael-
- Allí estaré-Samuel suspira de alivio-
- Enviaré alguien a por ti. ¿Dónde estás?
Termino de hablar con Samuel y cuelgo. Me paso la mano por el cuello. Odio visitar la cárcel. Odio lo que hay dentro.
- Gael-levanta la vista de la autopsia de una víctima que no llegará a diez años-deja eso. Lo último que deseo es verte enfadado. Llevas un arma en tu cadera y tal-sonrío-
- Es un hijo de puta-asiento-
- Lo peor que alguien puede hacer es herir a un niño-recojo lo que he sacado- Adrian me ha citado para verle. Es la condición para obtener su colaboración.
- ¿Y vas a ir?-me ayuda a recoger-
- Sí. No hay más opción.
- ¿Cómo puedes hablar tan normalmente con un monstruo?-me mira a los ojos. Le mantengo la mirada-
- Todos convivimos con algún monstruo. No sé porqué no voy a hablar con ellos.
- Yo sería incapaz-sonríe resignado-
- Yo no podría llevar un arma encima-me encojo de hombros-
Llega el coche. Le doy mi número de teléfono a Gael; para que me lleve las cajas. Accede a cambio de una cena. Acepto.
El camino a la cárcel es aburrido. No hay nada interesante en la radio y el conductor no aporta nada mejor. Miro mi reflejo en la ventanilla y suspiro.
Aparca en la puerta y bajo del coche. Pasamos el control de seguridad y entro en la sala donde Adrian me espera.
Adrian es un hombre que rondará los cuarenta y cinco años, de buena complexión. Ojos claros y pelo claro. Sonrisa amable y aura de tranquilidad. El señuelo perfecto para salir a cazar.
- Buenos días, señorita Naike-sonríe-
- Buenos días-tomo asiento- bueno. aquí me tiene.
- Aquí te tengo-un brillo de satisfacción en la mirada-esperaba que se opusiera.
- No me gusta hacer esperar; ni tener que esperar-ladeo la cabeza y la apoyo en mi mano-
- Curioso. Los Petterson tenéis fama de pacientes.
- Soy la oveja negra. No me va lo de seguir la tradición familiar-sonrío. Adrian Graih, el mejor amigo de mi padre; Jonh Petterson-
- Eso es relativo, querida-se levanta y se me acerca. Le miro sin sentir nada-esa mirada es tan bonita.
- Como tu sonrisa-descruzo las piernas- Si sólo quieres revivir recuerdos, me voy.
- No tan rápido. Buscáis a mi hijo, el amigo de Evan-le lanzo una mirada vacía- todos sabíamos que o comías o eras comido-me levanto y me intenta parar. Usando mis dedos le presiono la tráquea-
- Adrian; ándate con ojo. Recuerda que quién pudo con Jonh, no fuiste tú; sino su hija-le suelto-
- Lo recordaré-sonríe-
- No esperaba menos de ti-salgo de la sala-
Tomo un café en la cutre cafetería de la cárcel. Mi aspecto nunca será el que esperas en una fiscal; vaqueros, botas militares, jersey viejo, chaqueta de cuero desgastada. Ojeras, pelo recogido de cualquier manera, maquillaje cero.
Miro mi teléfono y suspiro.
Vuelvo a la ciudad y subo a mi piso. Me ducho con agua muy caliente, para despejar ideas. Hacía tiempo que nadie decía mi apellido y que pronunciaban esos nombres ya olvidados.
Voy a mi habitación y abro el armario. Me pongo casi lo mismo de antes y me seco el pelo. Suena mi teléfono. Es Gael; hora de cenar. Le llevo a un bar alejado y olvidado, donde las conversaciones surgen solas.
- ¿Qué tal en la cárcel?-le miro y suspiro- veo que pudo haber ido mejor.
- Exacto-nos sentamos en una mesa discreta- es el perfecto ciudadano. Un cebo muy bueno si eres asesino en serie-sonrío- aquí la carne está especial.
- Sé que no debería pero...-le miro sabiendo lo que va a decir- he buscado información sobre ti.
- ¿Y te reconforta saber mi pasado?-le miro impasible. No puedo decirle nada, si la información se filtra se hundirá en mierda o en su bañera, depende de lo que diga-
- No lo sé, pero a menos ya sé porqué me sonabas. Por cierto, quiero que tengas mi número, no suelo recordar llamar a nadie-sonrío al ver unas notas a bolígrafo en su mano-
- Sin problema-saco mi teléfono- ¿quieres preguntarme algo?-me mira sin saber muy bien qué hacer- adelante. Eres la segunda persona que lo sabe-pedimos lo que queremos-
- ¿Por qué no eres como ellos?-suspiro-
- Yo fui quién paró a mi padre y mi hermano cayó por negarse a esa vida. Yo decidí sobrevivir-me encojo de hombros-
- ¿Tú sufriste a tu padre? ya saber, él era un...-asiento-
- Todos convivimos con monstruos-muerdo con fuerza mi trozo de carne- tu padre fue muy amable cuando me conoció.
- Pero le gustaban demasiado las faldas cortas-muerde su comida-
- bueno, cuéntame algo interesante.
- ¿Te apuntas a una ronda de chupitos?
- Quién pierda en la cuenta atrás, tiene que entrar en el combate que esta noche hay en este bar-sonríe-
- Trato hecho-sonrío-
- Por el tequila, el limón y la sal-brindamos-
Terminamos empatados, así que nos apuntamos al combate. Gael pelea contra un muchacho joven y muy musculado, pero las llaves que enseñan en el cuerpo de policía no son moco de pavo. Él gana y los que hemos visto el combate aplaudimos.
Se sienta a mi lado y nos volvemos a reír. Amo el tequila.
Oigo mi nombre y me deshago de mi chaqueta. Hago movimientos circulares con mis hombros y entro en el ring improvisado. Mi contrincante es un tío de cara apepinada y manos llenas de cicatrices. Esto va a estar entretenido.
Comienza lanzando golpes que yo esquivo. Justo cuando lanza otro gancho me agacho y le golpe con toda la inercia en el pecho. Se queda sin aire y le golpeo en la oreja. Pierde el equilibrio y antes de caer, lo agarro y le propino un fuerte cabezazo.
Oigo los aplausos y salgo del ring. Me siento en mi sitio. Gael me mira ceñudo y le resto importancia con un ademán.
- Resolveremos esto en otro momento-me levanto-Mañana a las nueve en la comisaría. Deja las cajas con Samuel.
- Espera-le miro. Se levanta- te llevo-me río divertida-
- Con lo que hemos bebido no sé cómo seguimos en pie-me voy del lugar-
Por el camino miro mi teléfono. Es Yuri. Abro el mensaje. "A las doce en tu apartamento". Sonrío.
No me vendría mal algo de acción.
- Naike-vuelvo a la realidad. Veo justo frente a mí un tío que rondará mi edad, estudiándome con la mirada- ¿tú eres la fiscal?-el deje en su voz me hace mirarle con desdén-
- Si quieres algo, tengo cosas que hacer. Así que sé rápido-miro de nuevo mi teléfono. Quedan cinco minutos para que llegue el autobús-
- Soy el encargado del caso de Graih.
- Ajá-suspiro- no sigo órdenes.
- Eso me han dicho-frunce el ceño- soy Gael Haton. Te ayudaré con lo relacionado al caso-le agarro del abrigo y lo coloco a mi lado- ¿qué crees que haces?
- Si vas a ayudarme, será mejor que empecemos. Acabo de recibir permiso para acceder a todo lo referido a la vida de Adrian-subimos al autobús-
- ¿Y en qué te tengo que ayudar?
- Recuerda, soy fiscal. No tengo el instinto que tenéis los polis-sonrío- por cierto, muy buen trabajo con Sue James. Esa bruja se desvanecía.
- ¿Estuviste en el proceso?-me mira extrañado-
- Claro; dirigía la acusación.
Al llegar a los archivos, todos reconocen a Gael y le saludan. Yo mientras reúno las cuatro cajas con la información relacionada a Adrian.
Fotos, cadáveres, autopsias, procesos legales, patas de conducta, informes... Necesitaré más de un semana para leerme toda esta montaña de papeles.
- Naike-saco la cabeza por encima de los papeles- me acaban de decir que Dorian Smith viene hacia aquí-Gael huele a un café suave, como si fuera un olor a medio desaparecer-
- Dorian...-me suena- ¿Dorian Smith?-Gael asiente- ¡Ah! Ya me acuerdo. Ese capullo pretencioso es bueno, pero le pierde el dinero-Gael se sienta- en principio tengo que leerme todo esto; estaré una semana en casa casi todo el día. A partir de ahí empezaré a darte mi opinión-asiente-
- No eres lo que se dice simpática, ¿verdad?-me río-
- Nunca me ha hecho falta.
- ¡Naike!-pongo los ojos en blanco y me giro. Dorian- Cuánto tiempo.
- Podría haber sido más-sonrío-
- Veo que tienes trabajo. Pero con tu bufete seguro que se hace sencillo-sonríe-
- Llevo dos años sin pisar un bufete. ¿Y tú eres Dorian Smith?-Gael sonríe divertido- por cierto, le colgué diez años a Nicky; le di tu teléfono. Te necesitará.
- Tan directa como siempre-me toca el hombro. Huele a perfume barato y lo que diría, ginebra- lástima que ya no estemos en la misma zona-sonríe-
- No sé tú, pero yo ahora disfruto más sin rivalidades molestas. Le gustas demasiado a la cámara.
- Siempre me gustó llamar la atención-se aleja con una sonrisa divertida-
- ¿Eres así con todo el mundo?-miro a Gael y suspiro-
- Todo el mundo es así conmigo.
Mi teléfono suena y miro la pantalla. Samuel.
- ¿Sí?-trajín de papeles,movimientos nerviosos de los dedos sobre el teléfono. Una pausa- ¿Ocurre algo?-se aclara la garganta-
- Adrian quiere verte. Es su condición para ayudarnos a capturar a su hijo. ¿Qué dices?-trago saliva. Noto la atenta mirada de Gael-
- Allí estaré-Samuel suspira de alivio-
- Enviaré alguien a por ti. ¿Dónde estás?
Termino de hablar con Samuel y cuelgo. Me paso la mano por el cuello. Odio visitar la cárcel. Odio lo que hay dentro.
- Gael-levanta la vista de la autopsia de una víctima que no llegará a diez años-deja eso. Lo último que deseo es verte enfadado. Llevas un arma en tu cadera y tal-sonrío-
- Es un hijo de puta-asiento-
- Lo peor que alguien puede hacer es herir a un niño-recojo lo que he sacado- Adrian me ha citado para verle. Es la condición para obtener su colaboración.
- ¿Y vas a ir?-me ayuda a recoger-
- Sí. No hay más opción.
- ¿Cómo puedes hablar tan normalmente con un monstruo?-me mira a los ojos. Le mantengo la mirada-
- Todos convivimos con algún monstruo. No sé porqué no voy a hablar con ellos.
- Yo sería incapaz-sonríe resignado-
- Yo no podría llevar un arma encima-me encojo de hombros-
Llega el coche. Le doy mi número de teléfono a Gael; para que me lleve las cajas. Accede a cambio de una cena. Acepto.
El camino a la cárcel es aburrido. No hay nada interesante en la radio y el conductor no aporta nada mejor. Miro mi reflejo en la ventanilla y suspiro.
Aparca en la puerta y bajo del coche. Pasamos el control de seguridad y entro en la sala donde Adrian me espera.
Adrian es un hombre que rondará los cuarenta y cinco años, de buena complexión. Ojos claros y pelo claro. Sonrisa amable y aura de tranquilidad. El señuelo perfecto para salir a cazar.
- Buenos días, señorita Naike-sonríe-
- Buenos días-tomo asiento- bueno. aquí me tiene.
- Aquí te tengo-un brillo de satisfacción en la mirada-esperaba que se opusiera.
- No me gusta hacer esperar; ni tener que esperar-ladeo la cabeza y la apoyo en mi mano-
- Curioso. Los Petterson tenéis fama de pacientes.
- Soy la oveja negra. No me va lo de seguir la tradición familiar-sonrío. Adrian Graih, el mejor amigo de mi padre; Jonh Petterson-
- Eso es relativo, querida-se levanta y se me acerca. Le miro sin sentir nada-esa mirada es tan bonita.
- Como tu sonrisa-descruzo las piernas- Si sólo quieres revivir recuerdos, me voy.
- No tan rápido. Buscáis a mi hijo, el amigo de Evan-le lanzo una mirada vacía- todos sabíamos que o comías o eras comido-me levanto y me intenta parar. Usando mis dedos le presiono la tráquea-
- Adrian; ándate con ojo. Recuerda que quién pudo con Jonh, no fuiste tú; sino su hija-le suelto-
- Lo recordaré-sonríe-
- No esperaba menos de ti-salgo de la sala-
Tomo un café en la cutre cafetería de la cárcel. Mi aspecto nunca será el que esperas en una fiscal; vaqueros, botas militares, jersey viejo, chaqueta de cuero desgastada. Ojeras, pelo recogido de cualquier manera, maquillaje cero.
Miro mi teléfono y suspiro.
Vuelvo a la ciudad y subo a mi piso. Me ducho con agua muy caliente, para despejar ideas. Hacía tiempo que nadie decía mi apellido y que pronunciaban esos nombres ya olvidados.
Voy a mi habitación y abro el armario. Me pongo casi lo mismo de antes y me seco el pelo. Suena mi teléfono. Es Gael; hora de cenar. Le llevo a un bar alejado y olvidado, donde las conversaciones surgen solas.
- ¿Qué tal en la cárcel?-le miro y suspiro- veo que pudo haber ido mejor.
- Exacto-nos sentamos en una mesa discreta- es el perfecto ciudadano. Un cebo muy bueno si eres asesino en serie-sonrío- aquí la carne está especial.
- Sé que no debería pero...-le miro sabiendo lo que va a decir- he buscado información sobre ti.
- ¿Y te reconforta saber mi pasado?-le miro impasible. No puedo decirle nada, si la información se filtra se hundirá en mierda o en su bañera, depende de lo que diga-
- No lo sé, pero a menos ya sé porqué me sonabas. Por cierto, quiero que tengas mi número, no suelo recordar llamar a nadie-sonrío al ver unas notas a bolígrafo en su mano-
- Sin problema-saco mi teléfono- ¿quieres preguntarme algo?-me mira sin saber muy bien qué hacer- adelante. Eres la segunda persona que lo sabe-pedimos lo que queremos-
- ¿Por qué no eres como ellos?-suspiro-
- Yo fui quién paró a mi padre y mi hermano cayó por negarse a esa vida. Yo decidí sobrevivir-me encojo de hombros-
- ¿Tú sufriste a tu padre? ya saber, él era un...-asiento-
- Todos convivimos con monstruos-muerdo con fuerza mi trozo de carne- tu padre fue muy amable cuando me conoció.
- Pero le gustaban demasiado las faldas cortas-muerde su comida-
- bueno, cuéntame algo interesante.
- ¿Te apuntas a una ronda de chupitos?
- Quién pierda en la cuenta atrás, tiene que entrar en el combate que esta noche hay en este bar-sonríe-
- Trato hecho-sonrío-
- Por el tequila, el limón y la sal-brindamos-
Terminamos empatados, así que nos apuntamos al combate. Gael pelea contra un muchacho joven y muy musculado, pero las llaves que enseñan en el cuerpo de policía no son moco de pavo. Él gana y los que hemos visto el combate aplaudimos.
Se sienta a mi lado y nos volvemos a reír. Amo el tequila.
Oigo mi nombre y me deshago de mi chaqueta. Hago movimientos circulares con mis hombros y entro en el ring improvisado. Mi contrincante es un tío de cara apepinada y manos llenas de cicatrices. Esto va a estar entretenido.
Comienza lanzando golpes que yo esquivo. Justo cuando lanza otro gancho me agacho y le golpe con toda la inercia en el pecho. Se queda sin aire y le golpeo en la oreja. Pierde el equilibrio y antes de caer, lo agarro y le propino un fuerte cabezazo.
Oigo los aplausos y salgo del ring. Me siento en mi sitio. Gael me mira ceñudo y le resto importancia con un ademán.
- Resolveremos esto en otro momento-me levanto-Mañana a las nueve en la comisaría. Deja las cajas con Samuel.
- Espera-le miro. Se levanta- te llevo-me río divertida-
- Con lo que hemos bebido no sé cómo seguimos en pie-me voy del lugar-
Por el camino miro mi teléfono. Es Yuri. Abro el mensaje. "A las doce en tu apartamento". Sonrío.
No me vendría mal algo de acción.
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