Nada más levantarme, me meto en la ducha. Miro mi cuerpo en el espejo antes de entrar en la ducha. Las cicatrices no se notan apena, pero son recordatorios de la vida que dejé atrás.
Al salir de la ducha me encuentro con Yuri desnudo y adormilado. Sonrío al verlo y le pellizco el culo.
- Buenos días principeso-sonríe y me pellizca el carrillo-
- ¿Qué tal lo llevas?-suspiro y le miro ceñuda-
- Mal. Tengo resaca-se ríe-
- Ya decía yo, Ayer me hiciste bailar en el salón-nos reímos. Bosteza y pongo los ojos en blanco divertida-
- Enseguida está el desayuno-se viste sin prisa-
Voy a la cocina y enchufo la tetera eléctrica. Yuri y yo no somos pareja, pero con él me puedo relajar. Él es parte de una célula de la mafia rusa. ¿Me importa? Un carajo. Son más limpios que Rita, la señora de la limpieza; consigue hacer que parezca que no hay ventanas. Pero en el fondo no quiero que se vea involucrado en problemas.
No soy corrupta pero hay veces en las que para ganarme el pan debo ponerme de parte del bando criminal.
Abro el frigorífico y parto dos trozos del bizcocho que me dio Svetlana, la mujer del mejor amigo de Yuri, Víctor. Preparo el té y lo veo todo trajeado.
No tenemos nada pactado explícitamente pero la posesividad era algo que no nos gustaba. El amor no siempre aparecía en mi cama, pues en muchas ocasiones salimos por ahí a divertirnos. Somos mucho más que amigos con derecho aunque no llegamos a ser una pareja.
Tarta. Eso es lo que pienso cuando me siento, estoy hambrienta.
Nos marchamos y cada uno coge un camino diferente. Voy a ver a Samuel. Son las nueve en punto. El olor a tabaco me disgusta, pero me ayuda a saber que Samuel está molesto.
- Buenos días-Samuel se gira y apaga el cigarro- ¿ocurre algo?
- Primera víctima-tenso la mandíbula- Gael te espera junto con el forense. Las cajas las llevaré a tu piso-asiento-
- Voy para allá-salgo de su despacho. Primera víctima, veamos que nos puedes decir del pequeño Tim-
La oficina del forense siempre huele a sangre y antisépticos; pero el olor de la colonia de Gael sobresale por encima. Nos ponemos un pegote de pasta verde, que según el forense ayuda con el olor, bajo a nariz y entramos.
La víctima rondará la edad de Evan cuando murió. Es una chica de diecinueve años, con la piel tatuada y la cara perforada.
- La víctima se llamaba Amanda Clark. Metro setenta, 68 kilos. Hacía una carrera de diseño gráfico-el forense nos pasa copias del informe-
- ¿Peleó contra el asesino?-pregunta Gael. El forense asiente-
- Tiene hematomas y cortes por todas partes; pese a todo consiguió esto-nos muestra un pedazo de oreja-
- La ató para golpearla. Después la desató-el forense asiente- y por último la asesinó-lee Gael-
- Con un corte en el cuello, hecho con un cúter-me acerco al cuerpo para comprobar la información que nos va dando el forense-
- Tengo una duda-me miran ambos- ¿para qué dejarle la oportunidad de defenderse? Creo que eso-señalo el trozo de oreja- se lo hizo antes de que el asesino decidiera matarla. Por cómo la ha dejado tiene un gran temperamento...-me callo. Se han quedado pensando en mis palabras-Cuando tengas algo más, avísame.
- Naike-miro a Gael- te acerco a tu casa-suspiro-
- No quiero...-todo seguirá hecho un asco. Rita hoy tiene el día libre- si te necesito te llamaré.
Llego a casa y cierro la puerta. Miro las cajas y me desperezo.Veamos qué esconde Adrian y qué descubrimos sobre Thomas. Después de todo, recuerdo que tenían el mismo temperamento.
Tras casi una semana, salgo de mi apartamento. Tengo la cabeza llena de recuerdos e ideas homicidas. Tengo las uñas carcomidas hasta los cimiento y moratones por los ataques de ansiedad que he sobrellevado golpeando un saco de boxeo.
Mi teléfono suena y lo miro asqueada, pero para mi sorpresa es Yuri.
- Hola-oigo como se cruje el cuello metódicamente-
- Hola-su voz suena cansada y algo ronca- necesito contarte una novedad y quiero otro tatuaje-me río-
- Ven a mi casa, dentro de una hora-oigo como bendice en ruso y le cuelgo-
Voy a comprar tinta para mi tatuadora. ¿Cómo sé tatuar? No me pague la carrera a polvos; busqué un trabajo honrado. Sin contar que en ese mundillo conocí a muchos de mis futuros clientes. El mundo es un pañuelo.
Me compro un par de zapatillas rebajadas y planeo la sesión de entrenamiento de esta tarde. Otra llamada. Gael.
- ¿Qué tal lo llevas?-suspiro- ya veo.
- ¿Ha ocurrido algo?-está en la oficina. Se oye el timbre de los teléfonos y las impresoras trabajar a todo trapo-
- El forense ha encontrado información interesante. El que le atacó tiene que llevar gran parte del cuerpo tatuada. Encontró unos trozos de piel bajo las uñas con rastros de tinta.
- Gracias; eso reduce la búsqueda-cuelgo sin ceremonia alguna-
Nada más llegar a mi portal veo a Yuri. Tiene una ceja rota y un ojo morado. Alzo una ceja interrogativamente y el sonríe encogiéndose de hombros. Niego con la cabeza resignada. Eso merece un castigo.
Lo arrastro dentro del portal.
- Prepárate, sertse -me mira asustado. Yo sonrío divertida-
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