miércoles, 28 de enero de 2015

Capítulo 4

El griterío del bar me aísla de todo. Soy la única mujer que no va arreglada ni medio desnuda. Golpeo el saco dejándome llevar por el cabreo que llevo encima. No se debe hacer, pero me da igual. Estoy harta. Suspiro para regular mi respiración y me quito los guantes de boxeo.
Cojo mi teléfono y veo varios mensajes. Vladimir necesita que defienda a uno de los suyos. Frunzo los labios y voy a las duchas.

Voy a mi apartamento y me visto de negro riguroso. Cojo mi móvil y espero a que me llame. Al cabo de diez minutos me llama.
- Naike-su voz melosa y fría siempre me hace tensarme. Me recuerda a la voz de mi padre-
- Vladimir-me pongo en pie dispuesta a irme-
- No hace falta que salgas, tu trabajo te espera en la puerta-me cruzo de brazos. Maldigo todo lo que se me pasa por la cabeza-
- Sólo tengo dos cosas que decir-suspira. Siempre es así- alguien ha "disciplinado" a Yuri, cuando sepa quién ha sido tendrás que pagar el hospital y odio que no me dejes elegir el trabajo-se ríe-
- Tienes huevos para hablarme así. Recuerda qué posición ocupo.
- Lo hago; recuerda quién soy. Evitaremos problemas. Por cierto Richael Bolton de los turcos está en la trena, de nada-cuelgo-

Me paro frente a la puerta y abro. Me encuentro con un niño de unos diez años. Suspiro decepcionada y lo hago pasar.
- ¿Te llamas...?-arqueo una ceja. Es alto y espigado. anda sin hacer ruido y mira todo con atención-
- Soy Vitorio Petrolla-maldigo a Vladimir; este niño es el hijo de los italianos- estaba de vacaciones con Vladimir-pronuncia el nombre de forma curiosa- pero hubo revuelo y me dejó en tu puerta.
- Bien-cierro la puerta y cojo la bolsa que lleva con él- ¿algo que deba saber?-me sonríe divertido-
- Llámame Vito y...-señala la bolsa- no quiero que leas mis libros-abro la bolsa y miro los títulos- ¡hey!
- Si quieres ser policía para luego pringarte por tu "familia"...-me encojo de hombros-
- Quiero ser policía para meter entre rejas a los que atacan sin razón-me río-
- Ya crecerás-niego con la cabeza-
- ¿Cómo te llamas?-le miro seria-
- No debes saberlo, pero puedes llamarme Naike-asiente- no tengo habitación de invitados pero mi despacho está completamente vacío. Puedo conseguir un colchón en media hora y algunas cosas más, depende de cuando vayas a terminar tus vacaciones.
- Una semana-asiento-
-Con el colchón basta-cojo mi cartera y las llaves- vamos, Vito.
- ¿Ya vamos a por el colchón?-sonrío-
- Si quieres dormir en mi cama...

Se calla, completamente rojo. Cogemos el autobús y vamos a una tienda dónde el dependiente trabaja bien.
Cuarenta minutos después la cama está colocada y Vito ordenar sus cosas. Yo recojo un poco todo el desastre de mis papeles; el suelo de la habitación está plagado de ellos.
- Naike-se asome por el marco de la puerta-vaya desastre.
- ¿Quieres cenar?-asiente sonriente- dame cinco minutos. Salgo de la habitación y voy a la cocina. Vito busca la televisión- No tengo caja tonta en mi casa-me pongo un delantal-
- ¿Por qué?-saco una sartén, huevos, cebolla y patatas-
- La rompí al lanzarle el control remoto-me encojo de hombros; pelo y troceo las patatas y la cebolla- ¿alguna petición?
- Mmm...-se acerca al frigorífico y saca atún-añádele a la mía.
- Vale. Bueno Vito, ¿tienes colegio o algo de eso?-niega con la cabeza-
- En Italia ahora estoy de vacaciones. ¿Trabajas en casa?
- Algo así-sonrío. Hacía tiempo que no tenía compañía- los días que estés aquí, intentaré llevarte al cine y por supuesto a la feria-frío las tortillas- que aproveche.

Cenamos con tranquilidad. Me cuenta que su madre Carla, prepara unos tortellini de muerte.
A medianoche Vladimir me vuelve a llamar.
- ¿Qué tal llevas lo del chico?
- Bien-se despereza y oigo como le crujen las articulaciones-
- Sé quién se ensañó con Yuri; fue Igor, pero como yo no estaba Misha lo solucionó. Aunque no estoy de acuerdo a cómo actuó-suspira cansado-
- ¿Un día duro?-se ríe-
- Bastante. Naike llevo mucho tiempo sin verte-me río. La última vez que lo vi acabamos los dos en el hospital- esta vez para hablar sin problemas.
- Claro, cuando digas.
- Mmm...-remueve unas hojas- dentro de unos días estoy libre... Cuando tengo un hueco te mando un mensaje, por cierto tráete la tatuadora. Haca tiempo que no veo tu excelente trabajo.
- Sí, sí-bostezo- ya hablamos.
- ¿Eres amiga de Vladimir?-Vito me mira intrigado-
- No exactamente, más bien somos viejos conocidos.veo que tiene un libro de trama policial en sus manos- ¿vas a leer?-asiente-
- Estoy de vacaciones-se repanchiga en el sofá-
- Niños...-voy a mi habitación y me cambio. Me pongo unos pantalones cortos y una camisa que Yuri dio por perdida- Vito-salgo al salón- yo me levanto muy temprano, ¿quieres que te despierte a alguna hora?
- Con que sea antes de las once me vale- no despega la mirada del libro-
- Oigas el teléfono las veces que sea no lo cojas; ese número es para mi trabajo.
- ¿Entonces te despierto?-lo veo dudar-
- Nah. No soy poli, por lo que ya me volverán a llamar-asiente conforme y yo vuelvo a mi habitación-

Vaya semanita me espera.

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